Unos
metros antes de llagar se empieza a sentir esa estaña frivolidad en el
ambiente, esa penumbra que ni el sol en lo más alto de cielo no es capaz de
calentar, ese llamado frio en mis entrañas me empieza a desgarrar el alma y
siento como la arranca de mis huesos.
Llega
el momento de entrar, cruzar aquella puerta que refleja una sensación que si
entras es porque vas a dejar algo ahí, algo que sabes que te va hacer falta
después.
cruzar
esos lagos campos con césped y leves machas de tierra revuelta, donde llantos se mezclan con las
conversaciones muy leves, casi susurridos de aquellos que parecen locos al
hablar solos o más bien, los más cuerdos en encontrar consuelo donde nadie les
reproche ni les diga que hacer.
Altos
arboles guían el camino de un destino al cual no puedo escapar, pero
insulsamente guardo una esperanza de vida, creyendo poder evadir lo que me
depara minutos después.
Senderos
de piedra, caminos demarcados en la tierra y una estaña atracción como
imán me acercan a mi final, dulce sabor en mi boca se confunde con el sabor a
muerte; amargo sabor sin sentido,
Es
incierto saber que pasara al final, es incierto tratar de definir donde acaba
el camino y más estaño es temblar al darme cuenta que estás ahí, ver tus ojos
inexpresivos y yo reflejado en ellos.
Darme
cuenta lo poco que tienes que decir, ver lo poco que ya llegas a sentir y lo
inexplicable de tu reacción al decir nada más que adiós,
Que
conveniente lugar para dejar esto atrás.
Que
conveniente lugar para descubrir que algo en ti había muerto
Que
conveniente lugar y que sin mucho que explicar comprendí que era para sepultar.
Este
frio ya va a terminar con mi ser, mi alma está totalmente desprendida, el
poco aire que me acompaña no me va a durar mucho tiempo, tengo que saberlo aprovechar;
pienso un par de palabras, agradezco por la tierna, dulce, bien vivida vida
juntos y me alejo a morir lentamente.
Ya
no existen senderos de piedra, caminos demarcados en la tierra; ahora solo hay
muchos árboles altos y tenebrosos entre los cuales me gustará perderme, el
aspecto del lugar ha cambiado de una manera muy drástica, esos largos campos de
césped por donde transite anteriormente están llenos de claros ejemplos de los
sentimiento de los seres queridos en cortas frases de muy pocas palabras
talladas en concreto, mármol o madera.
Cientos
y miles de lapidas perturban mi mente en ese largo y casi eterno camino que me
resta para entender que ya había dejado parte de mí ser en el cementerio, que
conveniente lugar.




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